Poland ban: un paso decisivo contra el sufrimiento animal
Después de años de presión, Polonia se convierte hoy en la decimosextava nación de la Unión Europea en prohibir la cría de pieles en granjas, marcando un hito histórico para la protección de los animales.
Un legado de crueldad expuesto
La ley, firmada por el Presidente Karol Nawrocki, pone fin a la práctica de criar y matar alrededor de tres millones de animales – minks, zorros, perro mapache y chinchillas – anualmente para la industria de la piel. Esta medida responde a un informe devastador de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que documenta sistemáticamente el sufrimiento animal en estas granjas, donde los animales son mantenidos en jaulas pequeñas y desoladas sin posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas.
La prohibición, resultado de un acuerdo político transversal tras la aprobación en el Sejm y el Senado, llega en un contexto de creciente demanda a nivel europeo por el fin de la cría de pieles, impulsada por una petición electrónica firmada por más de 1.5 millones de ciudadanos. La Comisión Europea se verá obligada a presentar una respuesta legislativa antes de marzo de 2026.

Voces silenciadas, ahora escuchadas
“Este es un momento histórico para la protección de los animales en Polonia”, declaró Iga Głażewska-Bromant, directora de Humane World for Animals Europe. “El fin de la crueldad y la muerte de millones de animales en las granjas de pieles es un logro significativo, especialmente considerando la oposición generalizada de los polacos a esta práctica, evidenciada por más de 76,000 firmas de una petición reciente.”
La prohibición, que entrará en vigor en 14 días, impacta directamente a las 200 granjas de pieles existentes en Polonia, que tendrán hasta enero de 2034 para cerrar. Se ofrecerá una compensación a los agricultores que decidan cerrar sus negocios dentro de los primeros cinco años, incentivando una salida ordenada. Pero la realidad es que, con el creciente aislamiento de Polonia como el último bastión de la cría de pieles en la UE – junto con Finlandia, Dinamarca, España, Hungría y Grecia – la transición será ineludible.
Cifras y consecuencias: un costo real
El sector de la piel en la UE, ahora restringido en 24 estados miembros, incluyendo Polonia, sigue siendo financieramente inviable, según un análisis de costos completo de un economista ambiental de primer nivel, que revela que la industria está costando a los ciudadanos europeos hasta 446 millones de euros anuales. Además, los fur farms representan un riesgo zoonótico significativo, como lo demuestran los brotes de COVID-19 en minks de varios países europeos y el hallazgo de Avian Influenza A (H5N1) en granjas de pieles. Incluso, el impacto ambiental es alarmante: la producción de una sola piel de visón genera una huella de carbono 31 veces mayor que la de la producción de algodón, 26 veces mayor que la de acrílico y 25 veces mayor que la de poliéster. Las marcas de lujo, como Max Mara y Gucci, ya han adoptado políticas sin piel.
Un cambio de paradigma
La lucha contra la cruda realidad de las granjas de pieles en Polonia, impulsada por grupos como Otwarte Klatki y Viva!, culmina con el apoyo de Humane World for Animals Europe. La prohibición representa un catalizador para el cambio, impulsando a la Comisión Europea a considerar una prohibición similar a nivel de la UE. Un sector que, por su origen y sus consecuencias, ya no tiene cabida en un futuro sostenible.
