Tradición sangrienta, cambio radical: pueblo mexicano elimina crueldad en fiesta centenaria
Citilcum, México – Después de una década de violencia y sufrimiento animal, una comunidad en el corazón de Yucatán ha transformado radicalmente su tradicional fiesta patronal, honrando a San Bartolomé Apóstol sin recurrir a prácticas crueles.
Un legado de violencia, un nuevo rumbo
Durante años, la celebración se caracterizaba por la práctica grotesca de llenar piñatas con animales vivos y, posteriormente, golpearlos hasta la muerte. El sacrificio de patos colgando en un poste también era una parte recurrente, generando un ambiente de temor y exclusión, limitando la participación a los hombres jóvenes.
La iniciativa, impulsada por Humane World for Animals Mexico en colaboración con líderes locales, ha logrado un cambio cultural profundo. Hoy, el espacio festivo rebosa de color gracias a un vibrante mural que representa animales en vida y un lema que resuena con fuerza: “En Citilcum cuidamos a los animales.”

El mural: un testimonio de compasión
La inauguración del mural, asistida por autoridades municipales, representantes de la AMVY (Asociación de Médicos Veterinarios de Yucatán) y la fiscalía estatal, subrayó el compromiso con la protección animal y el marco legal que respalda esta transformación. Las penas por crueldad animal en Yucatán, ahora alcanzan hasta 10 años de prisión, un recordatorio tangible del esfuerzo colectivo.
Dr. Claudia Edwards, de Humane World, destacó la evolución del evento: “Lo que antes era un escenario de violencia y daño animal, se ha convertido en un espacio de conexión, juego y orgullo comunitario. Es inspirador ver a familias, incluyendo niños que antes se mantenían alejados, disfrutando de estas tradiciones de manera segura y alegre.”
El programa de Humane World incluyó campañas de salud para perros y gatos, así como esterilizaciones, demostrando un compromiso con el bienestar animal integral. El apoyo de figuras clave como el Alcalde Melissa Puga y organizaciones como el Albergue Franciscano del Animal Desprotegido (AFAD) y Movimiento Consciencia, ha sido fundamental.
Más allá de la fiesta: un cambio duradero
Anton Aguilar, director de Humane World, enfatizó el valor de las experiencias comunitarias compartidas: “Ver a las familias, con niños, riendo y disfrutando en un ambiente seguro y compasivo, es un logro inmenso. La gente de Citilcum es genuinamente amable, y esta celebración refleja lo mejor de su espíritu.”
La transformación no solo beneficia a los animales, sino también a la comunidad, permitiendo que las tradiciones se celebren sin el sufrimiento y la exclusión que las caracterizaban. Este ejemplo, en el corazón de Yucatán, podría inspirar a otras comunidades a seguir un camino similar hacia una celebración más humana y respetuosa.
