Mexico city prohibits bullfighting: un nuevo capítulo para los toros

Después de años de clamor popular y una lucha legal titánica, el Congreso de la Ciudad de México decretó hoy la prohibición de las peleas de toros ‘violentas’, marcando un hito histórico en la protección animal.

Una victoria para el bienestar animal

Una victoria para el bienestar animal

La votación, con 61 votos a favor y un solo en contra, entra en vigor de inmediato, poniendo fin a la práctica de matar toros dentro y fuera del ruedo, así como a la aplicación de violencia física como apuñalamientos con objetos afilados.

Las nuevas regulaciones también prohíben la violencia contra animales en las ‘novilladas’, ‘rejoneos’, ‘becerradas’ y otras variantes de la tauromaquia, exigiendo el uso de protectores en las cuernos para evitar lesiones a animales o espectadores. Además, los toros serán devueltos a las fincas donde fueron criados, en lugar de ser sacrificados en el ruedo.

‘El espectáculo de sangre no puede ser justificado como arte o tradición,’ declaró Clara Brugada, jefa de gobierno de la Ciudad de México. ‘La cultura evoluciona, y tenemos la responsabilidad de transformarla en favor del bienestar animal.’

La prohibición se gestó gracias a la iniciativa ciudadana ‘México Sin Toreo’, que recopiló más de 27,000 firmas en apoyo a la abolición de las peleas de toros y otros actos de crueldad animal. El Parlamento capitalino ya había aprobado en diciembre de 2024 una reforma constitucional que prohíbe el maltrato animal y garantiza su protección, conservación y cuidado.

Si bien la iniciativa busca preservar la tradición taurina y las actividades económicas asociadas, eliminando la violencia y la muerte rutinarias en la Plaza de Toros, el mundo más grande del ruedo durante casi 80 años, es crucial entender que este ‘sin violencia’ no implica necesariamente la ausencia de sufrimiento. Los toros aún enfrentarán el estrés de un ambiente ruidoso y la provocación con la ‘muleta’ del matador.

La controversia en torno a la tauromaquia ha crecido en México, con demandas judiciales, críticas públicas y campañas de concienciación que han generado un escrutinio sin precedentes. En mayo de 2022, un juez administrativo federal suspendió temporalmente las peleas en la Plaza de Toros, y en junio, esa suspensión se hizo definitiva. Sin embargo, en diciembre de 2023, la Suprema Corte de Justicia de México revocó esa decisión. En 2024, un total de 54 toros fueron sacrificados en la Ciudad de México entre enero y marzo.

A pesar de los obstáculos, el progreso es palpable. El bullfighting ya está prohibido en cinco estados mexicanos: Sinaloa, Sonora, Guerrero, Coahuila y Quintana Roo. La campaña para erradicar la crueldad de esta práctica ha ganado impulso en los últimos años, impulsada por la opinión pública y las políticas. Otros países, como Argentina, Canadá, Colombia, Cuba, Dinamarca, Italia y el Reino Unido, también han prohibido la tauromaquia. Colombia, el país más reciente en tomar esta medida, lo hará a partir de 2027, y planea convertir más de una docena de bullrings en nuevos centros culturales y deportivos.

Incluso en España, el bastión tradicional de la tauromaquia, ciudades como Calonge, Tossa de Mar, Vilamacolum y La Vajol han prohibido esta práctica. Aún existen países donde la tauromaquia persiste sin prohibiciones nacionales: Ecuador, Francia, México, Perú, Portugal, España y Venezuela. Se estima que alrededor de 180,000 toros son sacrificados anualmente en peleas de toros y eventos relacionados, con innumerables otros heridos.

La lucha contra la tauromaquia es de suma importancia, y cada ciudad, estado o nación que la prohíbe está abriendo un camino hacia el fin de los espectáculos sangrientos en los que los animales son dañados y asesinados. El verdadero desafío radica en disuadir a la gente de asistir a estos eventos, y para lograrlo, debemos abrazar la idea de que la tradición no justifica la crueldad y que la violencia en el ruedo no tiene cabida en nuestra sociedad.