Citilcum: un santo patrón sin crueldad – una transformación cultural en méxico

Tras décadas de una tradiciónsangrienta, la comunidad de Citilcum, en Izamal, México, ha logrado un hito inigualable: celebrar el festejo de San Bartolomé Apóstol sin un solo acto de violencia contra los animales.

Un pasado violento, un futuro de compasión

Un pasado violento, un futuro de compasión

Durante un lustro, la fiesta se caracterizaba por el cruel asesinato de patos y piñatas llenas de animales vivos, excluyendo a gran parte de la población. Hoy, el pueblo respira un aire de esperanza y convivencia, gracias a un esfuerzo colectivo y al apoyo de Humane World for Animals – México.

El corazón de esta transformación reside en un vibrante mural comunitario, una declaración visual de respeto y cuidado por la vida animal. Las piñatas, elaboradas a mano por los residentes, adornan el espacio, recordando constantemente el compromiso de la comunidad con la compasión. La imagen de animales llenos de vida, impulsada por el lema ‘En Citilcum cuidamos a los animales’, es un recordatorio permanente de este cambio profundo.

La inauguración del mural contó con la presencia de autoridades locales, incluyendo a Lorena Martín Salazar, Secretaria Municipal del Ayuntamiento de Izamal, y Dr. Alex Canté Castillo, Secretario de la Asociación Médica Veterinaria de Yucatán. La legislación de Yucatán, que hasta hace poco permitía castigos severos por crueldad animal, ahora se alinea con este movimiento hacia una cultura más humana.

Humane World for Animals – México, liderada por Claudia Edwards, destaca la importancia de la participación comunitaria y el respaldo gubernamental para lograr este éxito. ‘Gracias a la colaboración y el apoyo de las autoridades locales, logramos celebrar esta fiesta por 10 años consecutivos con actividades que realmente juntan al pueblo,’ expresó Edwards, subrayando la transformación del espacio, que antes era un símbolo de violencia, en un lugar de juego y orgullo comunitario.

Antón Aguilar García, Director Ejecutivo de Humane World for Animals – México, enfatiza el valor de las experiencias compartidas: “Es increíblemente significativo formar parte de los juegos –desde actividades tradicionales como la lotería hasta concursos dirigidos por la comunidad– y ver a las familias reír y disfrutar juntos en un ambiente sano y compasivo.” La organización también ha brindado atención veterinaria a cientos de animales en la región, incluyendo perros, gatos y caballos.

La alcaldesa Melissa Puga y su administración han sido fundamentales en este proceso, brindando apoyo para el mural, el festival y las campañas de cuidado animal. El Albergue Franciscano del Animal Desprotegido (AFAD) y el Movimiento Consciencia también han desempeñado un papel crucial. Con un marco legal que ahora castiga severamente la crueldad animal – hasta 10 años de prisión – la comunidad de Citilcum ha demostrado que un cambio cultural es posible, y que la compasión puede florecer incluso en las tradiciones más arraigadas.

La transformación de Citilcum no es solo una victoria para los animales, sino un faro de esperanza para otras comunidades que luchan contra la crueldad. Este pueblo, que una vez fue conocido por su violencia, ahora se alza como un testimonio de la capacidad humana para el cambio y la empatía.