Islandia: posible prohibición de cría de zorros, un desafío a la industria pelícea global
BERLIN/REYKJAVÍK – La industria de la cría de zorros en Islandia se enfrenta a una crisis sin precedentes. Una investigación encubierta ha revelado condiciones deplorables para los animales, generando una ola de indignación y un llamado urgente a su prohibición.
La noticia, publicada por el noticiero investigativo Kveikur, detalla el sufrimiento de los animales en tres granjas de pieles que operaban en el sur de la isla. Los informes concretos revelan animales con heridas graves, infecciones y, en algunos casos, fallecidos abandonados en jaulas. Los hechos se dan en un contexto de declive de la demanda global de pieles, que ha dejado a la industria en una situación económica precaria.
El declive de una industria en crisis
La industria de la pieles de Islandia ha experimentado una reducción drástica en los últimos años. De 43 granjas en 2013, solo quedan seis en 2024, y se estima que esta cifra disminuirá aún más en 2026. Esta disminución se debe a la reducción de la demanda de pieles por parte de los consumidores y diseñadores, quienes optan cada vez más por alternativas éticas y sostenibles. Los datos muestran una caída del 67% en el número de animales criados y sacrificados para la producción de pieles.
A pesar de esta situación, el gobierno islandés sigue destinando fondos públicos a la industria, lo que ha sido criticado por organizaciones de protección animal. La organización Humane World for Animals (HWA), junto con Animal Welfare Iceland, ha solicitado formalmente a la ministra de Agricultura, Hanna Katrín Friðriksson, que prohíba la cría de pieles. La petición se basa en el incumplimiento de las leyes de protección animal y los riesgos para la salud pública.
La cría de pieles no solo es cruel, sino que también representa un riesgo para la salud pública. Estudios han demostrado que las granjas de pieles son caldo de cultivo para zoonosis como el COVID-19 y la gripe aviar H5N1. Además, la producción de pieles tiene un impacto ambiental significativo, superando con creces la huella de carbono de materiales como el algodón y el acrílico. Las marcas de moda de renombre como Karl Lagerfeld, Hugo Boss y Zalando han abandonado ya el uso de pieles, y la tendencia continúa creciendo. El mercado de pieles de Islandia, que tradicionalmente se dirigía a Finlandia y otros países europeos, se enfrenta a un futuro incierto.
Los informes de inspección de la autoridad veterinaria islandesa MAST revelan constantemente deficiencias en las condiciones de vida de los animales, incluyendo heridas, infecciones y casos de canibalismo. La propia industria, a través de la Asociación de Criadores de Pieles de Islandia, ha sido desacreditada por veterinarios que cuestionan su supuesta política de bienestar animal.
La situación de Dalsbú, la última granja de pieles en funcionamiento, es particularmente preocupante. Las inspecciones de MAST desde 2023 han denunciado problemas graves, como heridas, abscesos y signos de comportamiento anormal. El propio dueño de la granja intentó justificar las condiciones denunciadas a la autoridad veterinaria, poniendo en tela de juicio la efectividad de las regulaciones existentes.
La prohibición de la cría de pieles en Islandia no solo protegería a los animales de un sufrimiento innecesario, sino que también impulsaría una economía más sostenible y ética. Las alternativas de piel sintética y materiales innovadores ya están ganando terreno en la industria de la moda, demostrando que es posible satisfacer la demanda de estilo sin recurrir a prácticas crueles y dañinas. La industria de la pieles de Islandia, una vez un pilar económico, se enfrenta a un futuro incierto y la prohibición podría ser la única forma de darle un final digno.
Humane World for Animals y Animal Welfare Iceland instan al público a apoyar la prohibición a través de una petición en línea.