Chinchillas en calaboce: horror revelado en granjas secretas de rumania
- Horrores ocultos: animales confinados en cajas filthy y solitarias
- Forzado a la reproducción: un ciclo de sufrimiento
- Economía en declive: un ban necesario y factible
- Una llamada urgente al primer ministro ciucă
- Más allá de las conejas de pelusa: un problema ambiental y ético
- Un ban en el horizonte: un marco de historia para rumania
Una investigación encubierta de Humane Society International/Europe expone condiciones de vida inhumanas en granjas de chinchillas en Rumania, desatando indignación y exigiendo un ban nacional.
Horrores ocultos: animales confinados en cajas filthy y solitarias
Las imágenes son impactantes: chinchillas, criaturas naturalmente sociales y juguetones, encerrados en jaulas de alambre, apiladas en pilas de tres o cuatro, en cuartos sin ventanas, cubiertos de excremento. Los jóvenes animales luchan por caminar, sus patitas atrapadas en la malla, mientras los adultos muerden desesperadamente las barras de su prisión.

Forzado a la reproducción: un ciclo de sufrimiento
Los investigadores de HSI/Europe descubrieron que las hembras son sometidas a un ciclo de gestación casi perpetua, con partos que ocurren solo horas después de dar a luz. El sistema de cría, una forma artificial y, probablemente, estresante, permite que un solo macho tenga acceso a hasta diez hembras, sujetas a arneses para evitar fugas durante el apareamiento. La práctica de sostener a los chinchillas boca abajo por la cola, que va en contra del consejo veterinario debido al riesgo de fracturas, también fue documentada.
Economía en declive: un ban necesario y factible
A pesar de que el mercado de las pieles de chinchilla está en declive, con los precios de las pieles disminuyendo drásticamente de 40 euros a 25 euros por piel, y la producción de chinchillas reducida a la mitad, las granjas de Rumania, con solo dos operando, han reportado pérdidas anuales desde 2014. La situación es tan precaria que solo 1% de los agricultores solicitó ayuda estatal para reanudar sus negocios en caso de que se levante el ban temporal. La industria ha producido 200,000 conejos de pelusa en 2013 y solo 100,000 en 2021, exportando 1,585,098 euros en 2013 y solo 762,359 euros en 2021.
Una llamada urgente al primer ministro ciucă
Humane Society International/Europe insta al Primer Ministro Ciucă a tomar medidas inmediatas y a implementar un ban nacional en todas las especies de granjas de pieles. “Esta investigación revela pruebas devastadoras del sufrimiento que padecen estos animales en Rumania por el beneficio de las tendencias de la moda sin sentido,” afirma Andreea Roseti. “La industria de la piel es un vestigio de una época cruel y desfasada. Rumania tiene la oportunidad de ser una líder en la compasión animal y de dejar atrás este horror.”
Más allá de las conejas de pelusa: un problema ambiental y ético
La industria de la piel de chinchilla contribuye a la contaminación ambiental, con emisiones de CO2 de la cría de animales carnívoros, la contaminación de lagos y ríos con desechos, y el uso de productos químicos tóxicos para preservar las pieles. A medida que más diseñadores y minoristas abandonan la piel, la demanda de productos de chinchilla disminuye. Más de 100 millones de animales son sacrificados cada año para su piel y, con un precio tan elevado como el de un abrigo de chinchilla de Yves Salomon por £12,600, es claro que la industria está en declive.
Un ban en el horizonte: un marco de historia para rumania
Con 19 países en Europa ya con un ban total en la cría de pieles, la presión sobre Rumania aumenta. La campaña de Humane Society International/Europe está buscando reunir un millón de firmas para una Iniciativa Ciudadana Europea, y Rumania tiene la oportunidad de convertirse en un faro de compasión animal, marcando el fin de una práctica cruel y obsoleta. El país tiene la oportunidad de posicionarse como un defensor de los derechos animales y de un futuro más ético.
