Escándalo en la ciencia: científicos con vinculación al lobby de la caza exótica

Una investigación reciente en la prestigiosa revista Science expone una preocupante conexión entre científicos de renombre y el lobby de la caza exótica, desmantelando años de propaganda sobre los beneficios de esta práctica.

Revelaciones que sacuden la comunidad científica

Durante años, los defensores de la caza exótica han tejido una red de mentiras para justificar el asesinato de especies en peligro de extinción, disfrazando sus acciones bajo la falsa bandera de la conservación. Pero una investigación detallada, publicada en Science, ha destapado vínculos directos entre algunos científicos y este lobby, obligando a la revista a revisar sus propios criterios de selección de autores.

En agosto pasado, la revista publicó una carta firmada por 128 expertos, incluyendo miembros de la Universidad de Oxford y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), que argumentaba que la caza exótica tenía un impacto positivo en la conservación. Sin embargo, una carta posterior, proveniente de una ONG británica, reveló que cuatro de los cinco autores originales de esa carta – incluyendo a Amy Dickman – habían recibido financiamiento de grupos vinculados a la industria de la caza exótica, como el Dallas Safari Club, el Safari Club International y el Russian Mountain Hunters’ Club.

Conflictos de interés ocultos

Conflictos de interés ocultos

La revelación es impactante: científicos de instituciones prestigiosas, como la Universidad de Oxford y la IUCN, publican opiniones científicas en una revista de alto nivel sin revelar sus conexiones financieras con la industria que se beneficia de sus recomendaciones. No se trata de una simple omisión, sino de una deliberada ocultación de conflictos de interés.

La legislación para prohibir la importación de trofeos de animales silvestres, como el Acto CECIL, está siendo bloqueada por estos mismos actores, argumentando que una prohibición perjudicaría a las economías africanas y a la conservación de especies emblemáticas como los leones y elefantes. Pero la realidad, según la investigación, es que se trata de una defensa egoísta de una industria que se alimenta del sufrimiento y la destrucción.

La respuesta de science y la lucha continua

Science ha respondido a la controversia revisando sus políticas de selección de autores para garantizar que se declaren todos los conflictos de interés. Además, la revista ha publicado cartas de otros científicos que refutan las afirmaciones de los defensores de la caza exótica. Pero la batalla continúa. Un grupo de legisladores, junto con la Humane Society of the United States y la Humane Society International, han introducido un proyecto de ley, el Prohibiting Threatened and Endangered Creature Trophies Act of 2019 (ProTECT), para prohibir la caza de especies en peligro de extinción. La presión contra el International Wildlife Conservation Council (IWCC), un organismo creado por la administración Trump que ha favorecido a los cazadores y lobistas, también se intensifica, con el Interior Secretary David Bernhardt expresando su indecisión sobre el futuro del comité.

La verdad es clara: la caza exótica no beneficia a las economías africanas, ni protege la biodiversidad. Es una actividad cruel y egoísta, impulsada por la vanidad y la búsqueda de trofeos. Es hora de poner fin a esta práctica inhumana y al engaño que la respalda. Y, por primera vez en mucho tiempo, parece que el camino hacia la justicia está cobrando fuerza.